Modelo Conceptual

De acuerdo a los planteamientos expuestos en apartados anteriores, el cuadro de la Figura, expone, de manera esquemática, los elementos intervinientes en todo proceso de aprendizaje, así como la función que cumple cada uno de ellos para contribuir, de manera integrada, a la explicación del  progreso o del fracaso escolar.

Revise el siguiente cuadro:

El Fracaso escolar, definido como un rendimiento inferior al que se considera “normal”, puede diferenciarse en dos categorías:

a.   Fracaso Específico, cuando el rendimiento es insuficiente en algún área curricular.

b.   Fracaso Generalizado, cuando el rendimiento es insuficiente en la práctica totalidad de las áreas curriculares o en su mayoría.

El Fracaso escolar, en tanto que definido por el rendimiento, es el resultado directo de los COMPORTAMIENTOS  DE  ESTUDIO. Esto implica que la explicación del bajo rendimiento sólo puede encontrarse en el análisis de la calidad y cantidad de los comportamientos de estudio.

Los comportamientos de estudio tienen lugar, unos en el hogar familiar, y otros en el Centro educativo.

Estos comportamientos de estudio explican el bajo rendimiento en la medida que, una vez analizados, pueden ser categorizados como…

a.   “Ausentes”: es decir que el escolar “no estudia”

b.   “Insuficientes”: el escolar estudia menos tiempo del necesario

c.    “Ineficaces”: el escolar dedica esfuerzo y tiempo razonable al estudio pero no logra los objetivos deseados

Lógicamente, a partir de esta consideración, no tiene sentido seguir estudiando el “fracaso escolar”. Lo pertinente ahora, por relevante, es estudiar los factores que explican por qué un comportamiento de estudio es “ausente”, “insuficiente” o “ineficaz”.

La ausencia de comportamiento de estudio debería ser considerada como cualquier comportamiento instrumental de frecuencia o intensidad reducida. La explicación a la baja tasa de tal comportamiento se encuentra en los principios explicativos de cualquier conducta: o bien el comportamiento de estudio no se ha reforzado en el pasado o bien en la actualidad la tasa de reforzamiento es muy baja. Si este fuera el caso, deberíamos pasar a analizar las razones del escaso o nulo reforzamiento, encontrándonos en una de estas situaciones:

a.   cuando el escolar estudia, no alcanza los objetivos que pudieran proporcionarle el reforzamiento social y académico, por carecer de habilidades curriculares previas

b.   cuando el escolar estudia, no alcanza los objetivos que pudieran proporcionarle el reforzamiento social y académico, por carecer de las suficientes aptitudes para realizar las tareas propuestas

c.    cuando el escolar estudia, no alcanza los objetivos que pudieran proporcionarle el reforzamiento social y académico, porque la conducta de estudio se realiza con niveles de activación insuficientes (desinterés, apatía) o excesivos (ansiedad, estrés)

Finalmente, llegaríamos a la consideración de la posible falta de aptitudes o capacidades básicas; esto es, a la evidencia, obtenida mediante pruebas válidas y fiables, de que el escolar con fracaso escolar, sufre de algún tipo de alteración estructural o funcional (es decir de base biológica y, en general, congénita) de los procesos psicológicos básicos implicados en tareas de razonamiento lógico, atención, memoria o de manejo del lenguaje.

De acuerdo con este modelo, cualquier posible déficit de capacidad en una de estas grandes áreas: inteligencia lógica, atención, memoria y lenguaje, conllevaría una dificultad para la adquisición de las primeras habilidades curriculares, esto, produciría los primeros fracasos en la escuela que serían percibidos por el escolar como una situación frecuente de frustración, la cual, en muchos casos, conllevaría la obtención de castigos y la ausencia del reforzamiento positivo esperado tras el esfuerzo dedicado a la tarea solicitada por padres y maestros.

El castigo de la conducta de estudia tendría los efectos indeseados de reducir la probabilidad de constituir tal conducta como hábito y, además, provocaría reacciones condicionadas de ansiedad, lo que afectaría a los siguientes episodios de estudio, estableciéndose progresivamente una pauta de “evitación del comportamiento de estudio-recriminación/castigo/retirada o evitación de reforzadores-evitación del comportamiento de estudio”.

Nota: el modelo anterior debe citarse en todo lugar mediante la correspondiente atribución al autor (García Pérez, 2011; en www.preocupados.es)

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