Evaluación General de Actitudes, Aptitudes, Hábitos y Habilidades
La Evaluación PsicoPedagógica es un conjunto de procedimientos que tienen como finalidad elaborar una hipótesis explicativa de una situación determinada de fracaso escolar o de bajo rendimiento, que sirva para predecir qué cambios deben llevarse a cabo para resolverla en un período de tiempo razonablemente breve.
Así pues, la evaluación NO ES UN FIN en sí mismo, sino UN MEDIO para conseguir UN FIN.
Sorprende por lo tanto que algunos profesionales se denominen especialistas en evaluación, pero su actuación se limite a la aplicación de algunas pruebas psicológicas y/o pedagógicas, elaborando un Informe de Resultados que no constituya una HIPÓTESIS EXPLICATIVA Y PREDICTIVA.
Así pues, si el fin de la Evaluación es llegar a una hipótesis que permita diseñar un Plan de Acción (Consejo Orientador), es lógico suponer que consistirá en un un proceso durante el cual el evaluador utilizará unos instrumentos y unos métodos concretos.
Los instrumentos y la metodología empleados deberán relacionarse entre sí de una manera congruente, por lo cual, el evaluador deberá disponer de un MODELO CONCEPTUAL que constituya, por una parte, una guía que le indique qué instrumentos debe elegir y qué método debe emplear para relacionar los resultados entre sí.
A nadie se le escapa que el método de evaluación para resolver un problema de un vehículo de transporte es diferente si se trata de un barco, de un avión o de un coche. A su vez, no serán los mismos instrumentos ni métodos los empleados por un mecánico para analizar el mal funcionamiento de un motor eléctrico que el de un motor de gasolina u otro de diésel.
Esto mismo ocurre en Psicología Educativa o PsicoPedagogía, cada profesional trabaja adoptando un Modelo Teórico, conceptual, en base al cual selecciona las técnicas y los instrumentos que empleará durante el proceso evaluador. Posteriormente, cuando ya dispone de estos datos, obtenidos bien mediante entrevistas con padres, profesores y/o alumnos, mediante la aplicación de tests, escalas, inventarios, ..., entonces debe relacionar unos datos con otros, de acuerdo con el modelo adoptado, y establecer una HIPÓTESIS EXPLICATIVA de la situación de bajo rendimiento.
La Hipótesis Explicativa se relaciona en los Informes de Evaluación con el apartado CONCLUSIONES, las cuales deben ser previas a un CONSEJO ORIENTADOR en el que se especifiquen de manera clara, unívoca y muy concreta, los cambios que deben llevarse a cabo por Padres, Profesores y/o Alumnos con la la finalidad de mejorar el rendimiento de éstos.
En la actualidad son escasos los modelos conceptuales elaborados para explicar el Rendimiento Escolar, por lo que, en general, los profesionales emplean métodos e instrumentos basados en el uso tradicional de otros profesionales de generaciones anteriores, sin plantearse seriamente cuál es el modelo en el basan su actuación profesional.
Uno de los modelos más empleados a mediados del siglo XX fue el modelo psicodinámico, con referente en el psicoanális freudiano, según el cual, los problemas de rendimiento se explicaban como el resultado de "conflictos emocionales del escolar". Esta explicación totalmente "esotérica" y "acientífica" es lamentablemente de uso frecuente en el siglo XXI, pero no más sorprendente que las "echadoras de cartas". El trabajo riguroso es duro y exige mucha más responsabilidad. Creer en lo que ni se ve, ni se toca, ni se puede someter a contrastación empírica es mucho más cómodo y adecuado para los profesionales mediocres.
En base a tal modelo se empleaban tests "proyectivos": dibujo de una persona, dibujo de una familia, dibujo de un árbol, una casa y una persona, elección de un color entre varios, etc...
Con el desarrollo científico de la Psicología, el modelo dinámico fue sustituido progresivamente por modelos psicométricos. En esta dirección se elaboran los primeros tests de inteligencia y de aptitudes (Binet , Thurstone,...) los cuales se basan en un modelo explicativo del rendimiento (escolar) en base a las aptitudes congénitas, que se van desarrollando en forma de habilidades mediante procesos de enseñanza-aprendizaje.
Es con la aparición de la Psicología del Aprendizaje, cuando se formulan las leyes y principios que explican las curvas de adquisición de habilidades (Skinner) y cuando adquiere pleno sentido la evaluación de las actitudes (predisposición cognitiva a aprender), las aptitudes básicas (inteligencia, atención,...) y las habilidades sensomotrices, lingüísticas, lectoescritas, de cálculo, etc...
No obstante, la evolución de los conocimientos sobre las variables que influyen en el aprendizaje, al ir realizándose progresivamente en el tiempo, favoreció que los profesionales e investigadores basaran su trabajo en un Modelo Lineal, considerando el Rendimiento Académico como el resultado de una ecuación lineal, en la que no estaba claro el peso relativo de la inteligencia, la atención, la memoria, el lenguaje, las actitudes, la motivación, el apoyo externo, etc...
La falta de ajuste en las explicaciones y en las predicciones que se llevaban a cabo con evaluaciones según este Modelo Lineal, también podría explicar el hecho de que la mayoría de evaluadores combinen el uso de técnicas de fundamento dinámico y técnicas psicométricas, lo cual no deja de ser una mezcla explosiva, ya que, por una parte se considera el bajo rendimiento escolar como un indicador de un problema emocional y, por otra, se evalúan las aptitudes y las habilidades previas como factores que podrían proporcionar un nivel de explicación al mismo.
El resultado de esta carencia de un Método en el que se empleen instrumentos de manera coherente con un Modelo Teórico único, explica la escasa eficacia de los Planes de Acción que se proponen como resultado de tales evaluaciones. Estos Consejos Orientadores suelen incluir recomendaciones de tipo general, constituyendo tópicos en los cuales se suele "aconsejar"... aumentar la motivación (al alumno desmotivado), mejorar la autoestima (al alumno con baja autestima), "trabajar" la comprensión lectora (a quien no comprende bien lo que lee) y así sucesivamente.
Como alternativa a los Modelos Lineales, en la VII Conferencia de la Asociación Europea de Evaluación Psicológica (EAPA) (Málaga, 1 al 4 de abril de 2004) con ocasión de la celebración de un Simposio, presentamos el Primer Modelo Matricial (no lineal) elaborado en función de los planteamientos de J.C. Kantor, coincidentes en alto grado con la propuesta de Ortega y Gasset (el Hombre es él y su circunstancia, en Meditaciones del Quijote, 1914). Este Modelo no Lineal, que denominamos Modelo del Desarrollo Secuencial Integrado (D.S.I.) genera un método de evaluación psicopedagógica que, de manera muy concreta y secuencial, va buscando explicaciones al rendimiento como producto del comportamiento de estudio. A éste como un comportamiento en un contexto escolar y familiar en el que influyen variables personales, temporal y permanentes. Al aprendizaje como una actividad que tiene que llevarse a cabo en unas condiciones emocionales adecuadas (Nivel de Activación Óptimo), con unas expectativas de consecuencias deseables y sobre unos aprendizajes previos.
De acuerdo a este Modelo, se seleccionan instrumentos de recogida de datos sobre las características del entorno familiar ("circunstancias familiares", del entorno escolar ("circunstancias escolares") y sobre el propio escolar (actitudes, aptitudes y habilidades). Todo ello constituye un proceso que denominamos Valoración Individual y Contextual, la cual es objeto nuclear de la formación de nuestros posgraduados (Máster en Psicología, especialidad Psicología de la Educación, organizado anualmente por la Fundación CALVIDA)
La evaluación psicopedagógica se desarrolla mediante el empleo de cuestionarios, escalas y tests psicométricos y conductuales, elaborados con el máximo rigor conceptual y metodológico, que se emplean de acuerdo a Protocolos determinados, según el nivel educativo o el tipo de problemas a considerar.
De esta manera, el Consejo Orientador se construye con las recomendaciones concretas que deben seguir profesores, padres y escolares con el objetivo de resolver la situación de bajo rendimiento escolar a la mayor brevedad posible.
Madrid, 1 de agosto de 2009.
Si desea curiosear en la historia de la evaluación psicológica de principios y mediados del siglo XX puede comenzar por los enlaces siguientes:
HTP: House, Tree, Person; autor: John Buck, año 1947
Test de la Figura Humana; autora: Florence Goodenough, año 1927